lunes, 13 de junio de 2016

La Teatral y un nuevo espacio para reencontrarse

Entre el 6 y el 8 de mayo pasado se hizo en Paraná la presentación en sociedad del Foro de Teatro Paranaense, un colectivo que viene desde principios de año, reuniéndose y charlando de un amplio abanico de preocupaciones comunes. Estas reuniones, abiertas y en lugares diferentes de la capital de Entre Ríos, tuvieron entre sus primeros impulsores al director teatral Lito Senkman, suerte de catalizador de las distintas inquietudes, que propició al final de este nuevo festival, un sentido homenaje a su trayectoria, a pocos días de su desaparición física.
El Foro, cuya suerte se forja semana a semana, en discusiones e intercambios de informaciones, datos, opiniones referidas al campo teatral local y nacional, está actualmente integrado por una quincena de artistas y gestores destacados y emergentes del quehacer teatral regional que, hay que decirlo, recibieron acompañamientos significativos de las áreas de Cultura de la Provincia y de su similar y de Turismo de la ciudad, de la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales, y de importantes invitados que mantuvieron una intensa agenda.
El eje de la propuesta bautizada La Teatral- Paraná a escena, pasó no obstante, por la presentación de cinco producciones -distinguidas y premiadas en los últimos tres años- en el Teatro Municipal 3 de Febrero, a lo que se sumó un público ávido, que supo acercarse a cada una de las actividades programadas.
Ya en la media tarde del viernes, el profesor universitario e investigador Jorge Dubatti, invitó a introducirse en tema con una conferencia de alto nivel académico, bajo el título de Elogio del teatro.
En el auditorio “Walter Heinze” de la Escuela de Música, Danza y Teatro Profesor Constancio Carminio, Dubatti amenizó su disertación con numerosos ejemplos provenientes de la Escuela de Espectadores que coordina en Buenos Aires hace más de una década. A la vez que nutría su charla con citas, referencias bibliográficas, anécdotas propias y conceptos de la más actualizada teatrología, hizo tentar de risa a más de uno con su didáctica y sus jugosas observaciones.
Una numerosa platea integrada por alumnos y algunos docentes del Profesorado en Teatro que se dicta en la institución y en Gualeguaychú, artistas y espectadores generales, aprendió, rió y lo aplaudió con ganas, sabiendo que al día siguiente este Dr. en Historia y Teoría del Arte (UBA), dictaría en el mismo lugar y después de la hora del almuerzo, un seminario intensivo referido a las Políticas del espectador.

Viernes
La primera obra que se pudo apreciar fue Jacinto Rojo, una creación del reconocido  Teatro del Bardo, dirigida por Valeria Folini, que encantó a los presentes, y ya fue disfrutada en La Pampa y otros escenarios.
El espectáculo muestra buenas actuaciones de Nadia Grandón y Walter Arósteguy, y una concepción global con ritmo, humor y reflexión. Siguiendo a Dubatti, podría decirse que la propuesta se planta desde una liminalidad por demás de atractiva, ya que parte casi de la tradición del teatro-foro, escogiendo de partícipes a algunos integrantes del público, para adentrarse en la historia de la configuración de la patria, las ideologías alternativas acariciadas por el anarquismo y el socialismo, y un juicio de final abierto, que cuenta activamente con la colaboración-acción de los espectadores que subieron al escenario mayor.

El espectáculo, cuidado, pulido y emotivo, cuya dramaturgia no tradicional es responsabilidad de Folini y Grandón, fue muy alabado por los críticos -Julio Cejas, Roberto Schneider y Carlos Marín, especiales convidados de este primer Festival- y por una platea que disfrutó tanto la producción independiente, como su elección para la apertura de La Teatral.
Es imposible no reparar aquí en la inclusión de uno de los acostumbrados murciélagos que habitan la sala principal de Entre Ríos, desde hace más de ciento sesenta años, interviniendo en la evolución de la acción. La destreza de la pareja de actores permitió sobrellevar la presencia del invitado sorpresa –que en este caso no sobrevoló sino que caminó el escenario-, integrándolo al juego de la representación y encontrando en él, un ayudante o colaborador por demás de dócil y pregnante.
Frecuente son esos accidentes en el viejo edificio del teatro, lo que hace sospechar de una sobreabundancia de mamíferos nocturnos en los altos inexpugnables de las cuerdas y los arácnidos, a los que las autoridades deberán atender en un futuro no lejano.
En la segunda función del primer día, tuvo lugar la función de Criaturas, el clásico de Alberto Adellach, re versionado con dirección de Juanqui Izaguirre.
En este caso, se trató de un trabajo que permitió también el lucimiento de sus jóvenes intérpretes (Maximiliano Boyero, Diego Tórtul), y de la música que aportó Paulina Alfaro, como gran creadora de atmósferas.
La pieza cuenta no sólo con las cualidades y destrezas de los actores, tiene el hallazgo de mostrar los contrastes de dos cuerpos: uno rubio y melenudo, el otro morocho de pelo corto, pero ambos con igual e increíble nivel de despliegue físico y lúdico.
En el marco de las mesas de devoluciones junto a críticos de la región, Juanqui Izaguirre señaló que el texto invitaba a una propuesta de juego físico y tierno a la vez. También recordó que junto a Diego Rodríguez, él había atravesado esta obra pero como actor, entre 1996-1997, con dirección precisamente de Senkman.  

Sábado


El sábado, tanto los desmontajes, como el seminario de Jorge Dubatti, la charla de Marcelo Allasino
Concurridas mesas de devoluciones, en un marco
de respeto y horizontalidad pocas veces visto.
con parte de la comunidad teatral, y las obras La luna y el otro, del grupo Patatas Patas XL, y Un eco más, del grupo Metamorfosis, continuaron convocando a cientos de interesados y artistas en diálogos.
La propuesta primera, se llevó diferentes comentarios y aplausos sobre el escenario del Teatro Municipal. Prevista para una platea reducida, cerca de veinte espectadores debieron seguirla de pie, lo que generó algunas protestas, y tal vez fue uno de los pocos desaciertos de la organización que se vio un poco superada.
Sin embargo La luna y el otro, trabajo dirigido por Silvina Fontelles y actuación y manipulación de objetos a cargo de Pola Ortíz, Victoria Roldán y Sergio Trevisán, mantuvo en vilo a los espectadores. Es que la obra tiene momentos muy plásticos y poéticos, objetos fina y minuciosamente perfilados, y un relato simple que va del nacimiento de un hijo, sus cuidados, luego su pérdida, la lucha por encontrarlo y la recuperación, que la tornan conmovedora por todas las resonancias que trae aparejadas. Es una puesta en escena distinta, atractiva, que explora un diafragma de novedosas notas, texturas y colores. La pieza tal como está concebida, obliga al espectador a meterse en el mundo de esos pequeños objetos animados por los actores y así padecer o celebrar las vivencias de sus personajes.
A continuación se vio la versión de Antígona dirigida por Nadia Grandón y Oscar Lesa, en la que confluyen ideas en torno a los autoritarismos y matanzas sobre geografías de tinte latinoamericano. Es un bello y significativo espectáculo, especialmente potenciado, como ocurriera en Salta el año pasado, en un espacio de mayores dimensiones a las de su propia sala ubicada en Alameda de la Federación. Los desempeños actorales, el trabajo del músico Ariel Dutria, el vestuario de Andrea Fontelles, volvieron a golpear a los espectadores desprevenidos, con una producción que, además de la emoción y los aplausos en el “primer coliseo”, se ganó el elogio del director del INT, Marcelo Allasino, quien entre otras cosas señaló que esta obra debería integrar la grilla de próximos ciclos de Teatro x la Identidad.
Se trata de una puesta que concentra varios méritos. Tal vez el mayor, sea esa doble desnudez que propone, la de los cuerpos de mujeres acribilladas o colgadas y la de las palabras, tan al natural, tan íntimas, tan personales, tan únicas, tan de las vidas de las mismas actrices que exponen fragmentos de sus historias de manera cruda y bella a la vez, para que interpelen y conmuevan.

Al maestro, con cariño
Esperado homenaje a Lito Senkman.
El domingo a las 20, actores, artistas plásticos, funcionarios, amigos, familiares de Lito Senkman, se llegaron hasta hall de ingreso a la sala mayor y lo colmaron. A esa hora estaba previsto el homenaje y agradecimiento postrero de toda una comunidad, al gran director teatral. Dichas presencias, le imprimieron más emoción aún a esta despedida y tributo al realizador, fallecido prematuramente a comienzos de este año.

Sentidas palabras de Juan Carlos Gallego, Gustavo Bendersky, Juanqui Izaguirre y Jorge Ricci, completaron una semblanza cargada de emoción y recuerdos, que fue la antesala precisa para una de las últimas producciones de Senkman en la ciudad: el montaje de Un hueco, de Juan Pablo Gómez, con las buenas actuaciones de Gallego, Pedro Peralta y Raúl Eusebi.
El elenco se lució con un más que interesante texto dramático, que aportó humanidad, conflicto y acción, también para una platea reducida en el propio escenario, pero en posición inversa a la de La luna y el otro. Esta acertada decisión, que otorgó profundidad en el espacio y en la carnadura de los personajes, también alcanzó altura en las interpretaciones y en el mágico lugar escogido. Conmovidos, a su término, muchos de los presentes abrazaron a los artistas, acaso en una de sus mejores noches interpretativas.
Así, el Foro de Teatro Paranaense, agrupó diversas inquietudes y manifestó, en su variedad, una iniciativa poderosa que, como señaló El Diario, tiene mucho más por delante, para brindar a la comunidad toda.
La producción de un ambicioso evento inédito en la región, la ejemplaridad de una austeridad cierta y una amabilidad acorde, el respeto y a la vez la voluntad de intervenir en el panorama cultural local y nacional, “demostraron la madurez” de los agentes del campo teatral de la ciudad, al decir de Carlos Marín, y el compartido deseo de proseguir actos contundentes, como los de la primera edición de La Teatral - Paraná a escena.

Muestra
El periodista Julio Cejas (Rosario 12).
Más de cuarenta fotografías de obras teatrales locales, desde los años ’50, dieron cuenta de la vitalidad y tradición del teatro independiente en Paraná. La gran exposición, que acompañó en el hall del Teatro 3 de Febrero los tres días del festival, prolijamente curada y organizada por integrantes del Foro, robó recuerdos de viejos y nuevos espectadores, así como remitió a importantes espectáculos de las últimas décadas.