lunes, 25 de septiembre de 2023

Por las pasiones y tropiezos de dos clown

M. B y G. M.

Podría decirse que Paula Righelato y Ezequiel Caridad, de la Compañía Teastral (Paraná), adoptaron hace ya tiempo, el lenguaje del clown, con la creación de dos personajes entrañables como Manso y Patota. A “Dos payasos intentando ponerse de acuerdo”, bajo dirección de Raúl Bruschini, le siguió Picnic en suite, que desarrollaron en pandemia, y luego Suite criolla.

Ahora, con "Vidayvuelta", así, todo junto, se cuenta toda la vida y más allá también, de Manso y Patota, que también es el transcurrir de cualquier mortal. De ahí lo conmovedor de este último trabajo en el que chicos y grandes pueden sentirse identificados, reír o llorar. “Yo lloré”, confesó una nena al término de la función en Casa Boulevard.

Con una banda sonora muy pregnante producida por Julián Dal Colletto, predominantemente musical, se llena vacíos, se completa escenas, se abren significados, se conduce a determinados climas o se recrean diversas acciones. A diferencia de anteriores obras, tal como señalan sus protagonistas, acá la palabra es mínima, es síntesis. Pues las acciones, más los gestos exagerados de todo clown, y sus torpezas, hacen el resto, cuentan una historia pequeña y universal.


Vidayvuelta, un conmovedor recorrido
por la fugacidad de unas vidas
  Es el paso del tiempo en estos dos   personajes que andan juntos desde toda la   vida, como tantos otros dos que andan   también, y que un día se encuentran y se   proyectan juntos, se van de viaje, se buscan   la vida, se rozan, multiplican, envejecen   juntos y vuelven a viajar. Son   metafóricamente, maestros del equilibrio con   unos hijos o hijas o en plena vejez, crecidos,   con fisuras en su memoria compartida pero   un amor que les devuelve algunos recuerdos   esenciales.

Este trabajo, corolario de anteriores, parece emerger como la consumación de lo que expresa Cristina Moreira, cuando define al clown. “Hay un inconformismo bastante recurrente en la vida del artista tal vez debido al anhelo de encontrar siempre una mejor resolución de su expresión, la búsqueda de mayor reconocimiento, etc. (…)” y en esa búsqueda, los artistas comparten con el público sus hallazgos, sus frustraciones, sus elecciones, sus dudas, en un “rito purificador o sanador”.

Jugar

El juego y complicidad con los espectadores está presente como un guiño, con respeto y ternura. Y la angustia propia de los actores y actrices, disfrazada en la escena divertida y profunda a la vez, también se hace presente y es devuelta al espectador, que se va de la función con un nudo en la garganta, emocionado.

Al rojo de las narices de los personajes y sus coloridos trajes, se le oponen los tonos pasteles de la escenografía y la sutileza de los objetos pintados en las telas, como una rueda que rueda como la vida misma, un sol que alumbra y entibia, un pájaro que ayuda a escapar, volar o sobrevolar lo cotidiano.

Según señaló Righelato, la elección por el clown viene de cuando se constituyeron como Compañía Teastral, allá por 2007 y desde entonces se fueron formando en esa línea, con cuanto referente pudieron. Tomaron cursos y clases con Jorge Costa, Julia Muzio, Walter Velázquez, Julieta Daga, Alberto Drago, Mauro González y Raúl Bruschini. A este último maestro, fallecido hace poco, dedican especialmente las funciones. De la mano de cada uno de ellos fueron pergeñando diferentes espectáculos desde esta poética. “Es una forma de contar que nos permite contactar con el público de una manera que consideramos tal vez más humana o más sensible. Conectamos sí o sí a través de la mirada, un vaivén de acción y reacción en el que nosotros proponemos y cada espectador nos devuelve lo suyo”, confió la actriz.

En esta ocasión en particular, se evidencia y distingue una producción y un equipo importantes, detrás de cada detalle. A saber, “Vidayvuelta” es codirigida por Leandro Bogado y Julieta Daga, el vestuario, escenografía y diseño estético es mérito de Andrea y Silvina Fontelles a lo que sumaron la realización plástica compartida con Clorinda Mateos. El dispositivo y mecanismos utilizados son de Bogado, diseño lumínico de Oscar Lescano y producción de Mariela Bogado.

Se trata de una propuesta para grandes y chicos, poética y madura, que podrá seguir viéndose este último viernes de septiembre a las 21 en la sala de calle Ituzaingó 80 y también los domingos de octubre en el mismo lugar.

sábado, 16 de septiembre de 2023

Teatro para reír y pensar cuestiones de género

 Mónica Borgogno


Una nueva edición del ciclo de teatro y género denominado Mujeres Barderas, del grupo de Teatro del Bardo, se desarrolló del 8 de septiembre hasta este sábado 16 cuando por la noche, en la sala de Almafuerte 104, se vio la función de Matrioska del grupo Imaginateatro, de Paysandú (Uruguay).

El ciclo trajo en esta ocasión una serie de trabajos que con humor y talento, hicieron pensar a la platea. Entre las piezas programadas estuvo el aplaudido y celebrado trabajo de Mona Álvarez en La mujer Invisible de Las mandadas (Santa Fe), Lunática, una producción de teatro de papel con la actriz Mayra de Paco, que siempre sorprende, de Kika Producciones (Río Cuarto).

Asimismo, en el Teatro 3 de Febrero se hicieron funciones especiales para instituciones educativas, como las de El caballo y la Paz, y Pánfilos del grupo organizador.


En tanto el viernes 15 se vieron dos obras breves de La Zancada teatro (Buenos Aires). Una de ellas fue "Esto es una silla", protagonizada por Carolina Ayub. Con gran despliegue actoral, la actriz divierte, hace participar al público y en su monólogo, que gira en torno a una disparatada –o no tanto…- teoría conspirativa de los objetos cotidianos, repasa y desliza con sorna una serie de premisas, herencias y estereotipos que las mujeres cargan a sus espaldas.


Con una delicada escenografía, mérito de Nabila Hosain, la actriz juega en torno a una mesa con tres sillas, un juego de té, una frutera y un par de muñecas en particular, una muy pequeña, a la que suma unas curiosas e increíbles Barbie que le vienen bien para demostrar su idea a la que abona otras tantas más.

El trabajo siguiente fue interpretado por Aldana Pellicani. En este caso, la actriz hizo uso del espacio vacío, totalmente despojado, con tal versatilidad y gracia que disparó las carcajadas de los presentes. 

En su afán de dar consejos a las mujeres para que éstas se den cuenta cuándo están frente al hombre de sus vidas, el monólogo fue in crescendo en profundidad y cuestionamientos varios, echando mano siempre al humor. Recreando diferentes escenas, Pellicani arrancó trayendo a colación las etapas de enamoramiento y seducción, pasó por la convivencia y maltratos cotidianos, los típicos malentendidos entre varones y mujeres, hasta llegar a la maternidad que con la cultura del patriarcado aún vigente, genera cansancio y agobio.

En ambas obras, la maternidad apareció semblanteada en su complejidad y contrariedades, también como algo que puede ser no deseado, aristas que resultan cruciales para no romantizar el ser madres y en todo caso, considerarlo y contemplarlo desde otra perspectiva.

En fin, la invitación a disfrutar del teatro y tras la función, seguir hablando de lo visto y reflexionar sobre los cada vez más necesarios modos de vivir en una mayor paridad de género, prosiguió. El sábado a las 21 en la sala de Teatro del Bardo, se programó Matrioska del grupo Imaginateatro que llega desde Paysandú, Uruguay y las actividades culminaron con un taller sobre iluminación teatral del mismo grupo del país vecino.