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miércoles, 11 de diciembre de 2019

Y últimas reseñas del año! Felicidades!



Un viaje a la casa de los blancos (y negros)

Este nuevo libro de Roberto Arlt reúne cuarenta crónicas que el autor escribió durante su estadía de dos meses en Río de Janeiro. En efecto, entre abril y mayo de 1930, el joven periodista alienado y dramaturgo en ciernes, camina las calles de la capital brasilera practicando su aguda observación y un oficio que comenzaba a dar sus frutos literarios. Son las primeras aguafuertes “de viajes” que el genial escritor publicaría en El Mundo, fuera del país por vez primera.
Sea desde una perspectiva sociológica como estrictamente histórica, estos textos redactados pocos meses antes a los golpes de Estado que militares de ambas repúblicas infringirían a la Argentina y el Brasil, son también testimonios de épocas decisivas para las dos mayores naciones sudamericanas.
Apelando al contrapunto, a la ironía, a la poesía y al humor, Arlt toma nota de bares, mares y costumbres de la sociedad carioca, sin privarse de la añoranza de su Buenos Aires y del amor a su patria natal.
Como si todo esto fuera poco, o la comparación de las relaciones entre los sexos, las culturas y tradiciones de los dos países, no alcanzaran para decidir a nuestros lectores, a la compra de este “nuevo Arlt”, agreguemos que en varias oportunidades el creador de Saverio el cruel deja estampadas sus opiniones teatrales. Como cuando dice: “En Brasil estarían orgullosos y felices de tener un Vacarezza”, o “Nuestros críticos teatrales también hacen una labor negativa. Critican el sainete, que le interesa a nuestro público. Incapaces de escribir un pésimo acto, hablan continuamente del arte y se olvidan del pueblo.”
Un Roberto Arlt auténtico, cínico y tremendamente talentoso a sus treinta años, que en esta tercera edición se encuentra con sus lectores argentinos.



Tercera década

El tomo XV de la Antología de obras de teatro argentino desde sus orígenes a la actualidad, seleccionada y prologada por la investigadora recientemente fallecida Beatriz Seibel, comprende el período 1921- 1930. Un segmento que incluye ásperas disputas sociales, conflictos ideológicos y una etapa de consolidación de algunos de los dramaturgos más valiosos del siglo pasado.
En efecto, los movimientos obreros y las vanguardias políticas entroncadas con el anarquismo y el socialismo, marcan los pulsos del teatro proletario, de cuadros filodramáticos y conjuntos profesionales. Revistas teatrales populares, numerosas giras y nuevos tipos de experiencias dramáticas, cooperan con un alcance inédito de las artes escénicas en distintos segmentos sociales, que ponen a Argentina en un camino de desarrollo continental, y en lo más alto de las culturas sudamericanas, pese al clima de agitación que transitó gran parte de la comunidad.
De este cuantioso patrimonio, Seibel destaca los nuevos derechos de la mujer, la larga tournée de la comprovinciana Camila Quiroga, y un grupo de textos significativos para nuestra historia: Puerto Madero, de Joan Comorera y José González Castillo, ¡Santa Cruz!, de Pedro Zanetta y Alfredo Suárez, y tres piezas grotescas de Armando Discéplo, la segunda de ellas de autoría compartida con su hermano Enrique Santos: Mateo, El organito y Stéfano, acaso su obra cumbre, protagonizada por Luis Arata en 1928.
Así, entre amarguras y protestas, entre inspiraciones y conspiraciones, sucede una década que cimentó y prefigura la dramaturgia argentina de la segunda mitad del siglo XX.
Dramas subjetivos u objetivos, de compromisos leales o fallidos, que se presentan validos a casi un siglo de sus producciones, cruces y tensiones.

jueves, 14 de noviembre de 2019

Nuevas reseñas


No vayas a Madrid
  
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El año pasado se publicaron en España, las aguafuertes de Roberto Arlt aparecidas en el diario El Mundo, dedicadas a la capital transoceánica. La pequeña editorial Casimiro, ocupada en reeditar textos territoriales o de famosos viajeros, rescató así las descripciones que el gran autor argentino redactó provenientes de su viaje realizado entre abril de 1935 y julio de 1936.
No encontrarán aquí los lectores introducciones o prólogos a la docena de artículos que el narrador, dramaturgo y periodista tempranamente fallecido, destina a la alegría, el color, el café, los domingos madrileños, o infinitos detalles en los que sólo él puede reparar como por ejemplo, el Palacio Real; solamente un buen número de hermosas fotografías que hacen foco en esta ciudad intensa y apasionante, completan la mirada fina y penetrante de este autor. Ya en su despedida de este paseo Arlt advierte: “No acudas a la villa de Madrid, viajero inexperto. Madrid es la tentación. Te llenará de ensueños. Terminarás enamorándote como un crío”.
Estas crónicas se incluyen en las series dadas a conocer por Rose Corral, en Al margen del cable (2003) y El paisaje de las nubes (2009), y por editoriales como Eduner, que reproducen algunos de sus viajes, obsesiones y sus observaciones de la Europa en agonía. Es decir, acá nos hallamos ante una producción prácticamente desconocida y cuantiosa de Arlt en periódicos de todo el mundo, que vuelven a colocarlo entre los escritores rioplatenses más venerados del siglo pasado.
Comparando a cada paso su amada Buenos Aires con la ciudad céntrica de la “madre patria”, el genial Roberto Arlt se pasea fascinado a la vera del río Manzanares o el Parque del Retiro, por plazas, esquinas y bares bulliciosos, dando cuenta de curiosidades y características que trascienden siempre “el simple valor informativo de la noticia”, gracias a un talento único y una prosa ágil y chispeante, que la literatura y el periodismo siguen extrañando a más de setenta años de su silencio prematuro.


Un nuevo Fray Mocho Teatro

El año pasado fue presentado en Paraná el último texto merecedor de la distinción literaria más importante de la provincia, el Premio Fray Mocho, que en esa ocasión correspondió al género Teatro.

Fernando Kosiak, el joven autor y cuentista, obtuvo por La bondad de los extraños, la publicación de la Editorial de Entre Ríos, y pocos meses más tarde, el espaldarazo oficial para quedar al frente del necesario organismo del gobierno de Entre Ríos, al que viene insuflándole buenos aires. No deja así de ser sugestiva la bella edición de este texto dramático queer, delicado y en pequeño formato, prologado por el anteriormente premiado en el concurso provincial, el teatrista Iván Cáceres.
La pieza está estructurada en dos momentos de encuentros personales entre Alba y Luz, dos travestis/ performer. Esos dos momentos remiten a dos épocas distintas y en el texto están sectorizados en los laterales derecho e izquierdo de la escena, alternándose a medida que se desarrolla la historia. Entre uno y otro, hay dos décadas de diferencia, y en las acotaciones o didascalias se detalla que Luz ha engordado, que está en sillas de ruedas y ciertos indicios de un mejor nivel socioeconómico. Lo que parece inalterable es el encierro, sus fantasías y la soledad de ambas.
Hasta el final, las viejas y las jóvenes prevalecen en la disidencia, corridas de la heteronorma. Kosiak acude así a un lenguaje violento, de choque, en el que no están ausentes el humor y una poética personal, que inaugurará seguramente más adelante, al correr del siglo XXI, un nuevo tipo de representación y de historias marginadas, esencialmente minoritarias. Algo que es con frecuencia agradecido por el teatro de provincias.



domingo, 13 de octubre de 2019

Teatro de aquí y allá que celebra la singularidad


El sábado 12 de octubre finalizó el 12º Festival Internacional de Teatro Mercosur, en Córdoba.
Cerca de 40.000 espectadores y unos 500 artistas fueron parte de este mega encuentro que una vez más, supo reunir disímiles estéticas y propuestas, más una importante participación de elencos cordobeses.

Mónica Borgogno

Durante nueve días, se sucedieron espectáculos provenientes de distintas latitudes y rincones de la Argentina. Del 4 al 12 de octubre, los cordobeses fueron el corazón de este festival pionero, el más antiguo de Latinoamérica.
Como ya se ha dicho, esta edición le hizo un importante lugar al teatro que se hace en el Litoral – ¿Por qué demoró tanto?, de Santa Fe e Icaria, de Entre Ríos- e incluyó a la abundante y rica propuesta de los teatros independientes de la Docta, ciudad cuna de la Reforma Universitaria y del Cordobazo.
Estos dos hechos de la Historia argentina, marcaron rumbos e identifican al pueblo cordobés en su condición de precursor. De esta geografía privilegiada de montañas y ríos, salió hace más de 30 años el primer festival latinoamericano y desde entonces siguen batallando, o como le gusta decir a Raúl Sansica, principal gestor del festival, “resistiendo”, sobre todo en la actual coyuntura, en este “contexto de zozobra y expectancia… un momento histórico de ebullición”.
Esos 50 años del Cordobazo ocurrido en mayo de 1969, cuando precisamente varones y mujeres, obreros y estudiantes, salieron a la calle a resistir las políticas implementadas desde 1966 por el gobierno dictatorial de Juan Carlos Onganía, fueron bien recordados con una charla en la que se dio cuenta de las vinculaciones entre teatro y política de la mano de la actriz y docente Graciela Mengarelli, una de las fundadoras de Teatro La Chispa.
En El Cordobazo de las mujeres. Memorias, uno de los libros que los organizadores regalaron a periodistas acaso para colaborar en la tarea de dar visibilidad a voces acalladas por la Historia, la autora Bibiana Fulchieri, recupera relatos en primera persona, de veinte mujeres que en esas jornadas ganaron las calles, cobijaron a Agustín Tosco, auxiliaron a heridos, participaron de asambleas junto a sus hijos o salieron a buscar a sus maridos torturados o desaparecidos. Es un libro más que necesario, como lo fue la propuesta de La narradora impura, obra elegida por el jurado de la convocatoria de Teatros Independientes, que formó parte de la programación de este año. 

La actriz Eugenia Cora insiste en decir que se trata de su primera narración oral escénica pero lo cierto es que el trabajo parece mucho más que narración oral. Cora es portadora de una convicción que se filtra por todos sus poros -y los de la directora de esta puesta mínima, íntima y potente a la vez, Paula Neri-: la de correrse de los mandatos, salirse de la ruta establecida y elegir otros atajos, aunque no solamente. Pues se incluye “Las putas de San Julián” de Osvaldo Bayer, una historia que deja ver la antítesis del patriarcado que se instala en el ejército, los soldados, la policía: son las mujeres Lisístratas de la historia argentina que pensaron y actuaron por los otros, los obreros asesinados.
Eugenia Cora en La narradura impura.
La selección de los textos –“Niña mala” de Montserrat Ordoñez Vila, “Caperucita Roja” de James Garner, “Cosecha” de Angélica Gorodischer y “Una se va quedando” de Hebe Uhart- es en sí misma un acierto, una combinación que concentra humor, ternura y crudezas varias. Así, con esas historias Eugenia Cora, conduce a los espectadores por diversos estados. Y los entreactos, esa suerte de intersticio entre uno y otro relato, dejan ver una historia más que comienza y termina con el sonoro motor de un ventiladorcito viejo, una radio y ella, entrenando o cambiándose para salir a escena.
Esta pieza, llegada de San Marcos Sierra (Córdoba), fue elegida por el jurado de modo excepcional puesto que debían escoger cinco y por los méritos que encerraba, los organizadores aceptaron la moción. Y lo bien que hicieron. Es una obra necesaria, insistimos, que debería empezar a girar por todo el país.

Un equilibrista

Entre los espectáculos difíciles de olvidar, sumamente conmovedor está El equilibrista, de Dayub, Mariano Saba y Patricio Abadi. Al igual que lo que ocurrió días antes en el Teatro 3 de Febrero de Paraná y el 1 de Mayo de Santa Fe, la sala mayor del Teatro Real estuvo repleta y al final, todo el mundo aplaudió de pie a un Mauricio Dayub que se vio tan emocionado como su público. Este unipersonal que –hay que advertir, deja con un nudo en la garganta y más aún-, tiene la potencia de las buenas actuaciones. Además de magia, belleza, humor y destrezas varias, tiene a un equipo de talentosos con dirección de César Brie.
El actor, nacido en Entre Ríos pero desde hace años radicado en Buenos Aires, despliega aquí un sinnúmero de personajes de su entorno familiar mientras busca saber de dónde viene él y lo que es: un tío referee, otro bañista, un padre martillero, una novia o una abuela italiana que abandona su tierra y su familia por mucho tiempo.
Dayub en El equilibrista. (foto de Teatro Real)
La puesta es un capítulo aparte tal vez. Mil lucesitas de pronto son un firmamento cargado de estrellas o bien, los encendedores de la hinchada de una cancha; otras bombitas de colores son la fiesta familiar mientras que una luz de linterna construye un gracioso momento de indecisión personal: “¿voy, no voy, voy, no voy?” o sirve para iluminar con sombras a aquella novia que se va con otro.
En esa construcción, emerge el ser equilibrado o el dejar de serlo por un instante, el reconocer los orígenes, las ausencias, las fallas, las pujas con uno mismo. Y eso, emociona.


Litoraleños

Por qué demoró tanto? Foto de Nery Ortigoza.
Desde Santa Fe llegó ¿Por qué demoró tanto?, pieza en la que actúan Raúl Kreig y María Rosa Pfeiffer, con dirección de Edgardo Dib. Por los bordes de lo metateatral el espectáculo condensa a dos de los personajes de “La gaviota” de Antón Chéjov y la vida de los actores que la representaron tiempo atrás. Una atmósfera densa tiene la obra, un humo espeso que le da profundidad a los personajes-actores, y que se observa como síntesis de ese tiempo transcurrido. La impronta local de los reconocidos teatrisas, más aún cuando no están en la espesura de personajes densos como Konstantin y Nina, es decir, cuando surge la singularidad de autores/actores de una provincia determinada, le imprime frescura a la puesta. Y Dib vuelve a apostar a la adaptación de un clásico, dotando al trabajo de modernidad y poesía.
En tanto Icaria, una de las elegidas para cerrar este festival, constituye una propuesta de clown protagonizada por Paula Righelato y dirigida por Nadia Grandón, en la que un atractivo dispositivo escénico creado por Alfredo Godoy Wilson, bien acompaña y sostiene el relato épico y cómico. La madurez que dan los años de escenarios, aparecen en esta payasa paranaense que ofrece matices y gags muy disfrutados por el público. Ahora, asume el desafío de este unipersonal que irá al Nacional a representar a Entre Ríos.
Apenas un momento de Trilogía Filloy (foto de M. B)

Con tonada cordobesa
La Comedia Cordobesa exhibió cuatro obras. En los primeros días del festival se vio Trilogía Filloy, un recital poético, describen sus hacedores. No obstante, resulta una puesta plena de belleza, con un dispositivo audiovisual y musical que completan una veintena de buenos actores que encarnan a Elvirus y Elvira, dos críticos teatrales, los personajes de L´ambigú, del magistral y querido autor de Río Cuarto, don Juan Filloy, o los siete “linyeras” de Caterva, o Ignitus, “tragedia del tiempo que transcurre y del dolor que no se aleja”. El trabajo coral, dirigido por Sergio Osses -con dramaturgia de Ariel Dávila-, deja con ganas de ir a encontrarse con las palabras del centenario autor de Op Oloop, su novela más conocida. Además, esta trilogía hace justicia con el legado del prolífico escritor provinciano que puso el dedo en la policía que –aún hoy- arremete contra los que osan protestar contra el sistema, la exquisitez o pedancia de los críticos teatrales o los lectores palurdos, entre otras cuestiones. No se olviden de Sarah o el arte de morir de la compañía La Cochera, sorprende con la actuación de Graciela Mengarelli y Víctor Trapote, que bajo dirección de Paco Giménez, desandan con humor el paso del tiempo de una actriz como Sarah Bernhard.
No se olviden de Sarah... (foto M. B.)
Vals (sabemos a qué atenernos), Lago, un tiempo después, Las de naides, estampa gaucha, o El deshojado, son algunas de las propuestas cordobesas que por distintas razones, merecen este apartado especial. Tienen riesgo, denuncian, conmueven, dejan pensando.
Por otra parte, es preciso destacar que este año, el Festival abrió con la Noche de los teatros, con un sinnúmero de obras de las salas independientes. Una iniciativa a copiar por estos lares ya que moviliza y le da entidad a los espacios de creación de la ciudad y contribuya a la formación de espectadores.

Internacionales

Yo trato de volar (Italia)
En esta ocasión, elencos de Italia, España, México, Venezuela, Chile, Brasil, Bolivia, República Dominicana, Corea del Sur, se cruzaron o encontraron, mejor -con sus distintos acentos, estéticas, propuestas- con artistas de Buenos Aires, CABA, Santa Fe, San Juan, Entre Ríos y de la misma Córdoba.
La confluencia de esa diversidad, vuelve rica la experiencia de mirar, sentir, reír, pensar en lo universal pero también lo singular.
Dos grupos de actores provenientes de Italia, más precisamente de la zona de Puglia, se dieron cita en esta 12ª edición. Uno de ellos trajo Yo trato de volar, trabajo que rinde homenaje al actor y cantautor Doménico Modugno y que encarna el actor ciego Gianfranco Berardi junto a un músico y una música en escena que dotan de ritmo y alegría. Las dotes de Berardi, hay que decirlo, son muchas; no sólo actuó en perfecto castellano –incluyendo chistes sobre la política argentina e italiana y otros códigos muy argentinos-, también hizo gala de un humor que parecía no agotarse así como de una frescura y versatilidad únicas.
Memorable escena de El código de vuelo (foto de M. B).
El código de vuelo de La Compagnia del sole, de Bari, fue otra posibilidad de asomarse a la escena de otras latitudes. Aquí sobresale la composición de Flavio Albanese, quien desde el personaje de Tommaso Masini –asistente y fiel amigo de Leonardo Da Vinci- cuenta la vida, los intentos, los inventos y secretos del gran genio del Renacimiento. En perfecto italiano y sin traducción alguna, el espectáculo escrito y dirigido por Albanese con la colaboración artística de Marinella Anaclerio, se comprende muy bien y se lo disfruta, por las dotes de este actor que sabe llegar y crear climas disímiles, todos con humor y belleza.
México en tanto, estuvo bien representado con Papá está en la Atlántida, donde Erick Consuelo y Esteban Castellanos (Compañía Los Pinches Chamacos) se lucen contando una historia cruda que se repite a lo largo de toda la frontera con Estados Unidos: la orfandad de los niños cuyos padres viajan en busca de nuevos destinos. Esta obra de Javier Malpica, según confiaron sus actores, también se repite significativamente en otros tantos grupos de teatro.

Orgullo de pertenecer y formarse en la Comedia Cordobesa

Luis Torres es un actor conocido en Córdoba. Este año cumple 40 años como integrante de la Comedia Cordobesa, elenco oficial que en 2019 celebra sus 60 años de trayectoria.
La Otra Butaca quiso tener su palabra, para saber cómo fue creciendo esta experiencia: “A lo largo de estos años participé como actor en muchas obras. Antes de ingresar al elenco, es decir en los primeros 20 años de vida de la Comedia, casi todas las puestas eran dirigidas por artistas de Buenos Aires. En los 80 se fue alternando con directores surgidos del propio elenco, y en los últimos 20 años hemos trabajado con varios directores formados en Córdoba. Además de sumarse nuevos integrantes del elenco que también dirigimos y seguir contratando directores de "afuera". Ese podría decirse es uno de los cambios significativos. Por otro lado, siempre hubo en el elenco actrices y actores de otros lugares, pero la mayoría se formados en Córdoba. En otras áreas, como diseño de escenografía, lumínico o de sonido, (incluso partitura original) mayoritariamente se trabajó con gente de nuestro medio”, señaló Torres.
“Uno de los objetivos de la Comedia es la difusión de textos clásicos, tanto nacionales como internacionales, y eso se ha hecho: sobretodo, se hicieron obras de envergadura que le resultaría difícil encarar al teatro no oficial. A la par, se está tratando de promover nuevas dramaturgias. Otro de los objetivos es llevar el teatro al interior, algo que con mayor o menor frecuencia también se ha hecho aunque debería incrementarse más aún. Somos un elenco que participamos de innumerables festivales -en más de una oportunidad representamos a la Argentina en otros países-, y es para nosotros un orgullo pertenecer a la Comedia. En lo personal, si bien he actuado y dirigido en formato independiente, mi crecimiento fue en gran medida, gracias al "contacto" con tantos artistas que estuvieron o están en la Comedia Cordobesa”, agregó el actor.
Lucía Nocioni, por su parte, es una de las últimas ingresantes por concurso, al elenco oficial. Consultada sobre su experiencia, la actriz señaló: “Pertenecer al único elenco estable oficial de estas características, con 60 años ininterrumpidos desde su creación, no tan solo me llena de honor sino de un gran compromiso y respeto a mi oficio de actriz. Oficio que pude forjar con más de 30 años transitados a la escena. Soy una enamorada de la escena y en este sentido la Comedia es el espacio que nos permite dar vida a nuestra expresión”.
“Su objetivo fundacional es recorrer de manera itinerante con todas las propuestas, cada rincón de la provincia. El teatro se vive y se hace junto al público y eso tiene este elenco, sale en busca de todos los públicos”, resaltó Nocioni al tiempo que añadió: “En el tiempo que me toque ocupar este cargo, haré honor de mi oficio y amor por el teatro”.

El dato

Todos los años la convocatoria a entrar a los elencos oficiales de Córdoba, es numerosa. Este año se presentaron 400 artistas del teatro independiente, de los cuales se eligieron 25, según informó Gabriel Abrile, jefe de prensa del Teatro Real.

A la par, otro dato que llama la atención, es la expectativa que genera el poder participar de este Festival internacional. Cada vez que ocurre, la Agencia Córdoba Cultura lanza un certamen para los teatros independientes. En este 2019 hubo 53 propuestas, sobre las que se seleccionaron 5 pero el jurado pidió excepcionalmente incluir una más.

jueves, 3 de octubre de 2019

12ª Festival Internacional de Teatro Mercosur

Diversidad de estéticas y culturas
se dan cita en esta fiesta teatral
Escena de Trílogo Filloy, trabajado dirigido por S. Osses

La Comedia Cordobesa, que este año cumple su 60º aniversario, tiene un lugar protagónico en la programación de la 12ª edición de este Festival que tiene por epicentro a todo el territorio cordobés y se desarrollará del 4 al 12 de octubre. Este año, el elenco oficial presentará seis producciones, entre ellas Trílogo Filloy, con texto de Ariel Dávila y dirección de Sergio Osses. La propuesta, estrenada en marzo de este año, rinde un esperado y merecido tributo a uno de los más grandes y prolíficos escritores: don Juan Filloy (1894-2000), autor de Yo, yo y yo, Estafen, Opolop o La potra, entre otros textos, muchos de ellos inclasificables, por demás originales. Filloy también tiene un Tratado de Palindromía titulado Karcino, donde este cordobés que supo transitar los tres siglos, gustaba ostentar ser el mayor creador de estas frases capicúas como ALLÍ TAPASE MENEM ESA PATILLA.

Este espectáculo de la Comedia es un homenaje poético musical, aseguran, en el que se entrelazan "Caterva” de 1939, “Ignitus” de 1971 y “L´ambigú” de 1982. Estos datos nomás, generan una expectativa extra. Dicha obra se podrá ver este viernes a las 20 en el Teatro Real.

Además la Comedia presentará Cabaret Carmona con dirección de Gastón Mori; El Avaro de Moliere con dirección de Willy Ianni; 6 Apartes con dirección de Victoria Monti que este año se montará para la población del penal de Bouwer, y Verde que te quiero verde con dirección de Raúl Sánchez. A ellas se suma Rancho, una historia aparte con dirección de Julio Chávez, una coproducción de Agencia Córdoba Cultura y MGP Producciones.

El Litoral teatral (Entre Ríos y Santa Fe en este caso), así como producciones provenientes de Buenos Aires, CABA y Córdoba, ocuparán buena parte de la grilla.

Icaria -con actuación de Paula Righelatto y dirección de Nadia Grandón-, la obra ganadora del certamen provincial que representará a Entre Ríos en la Fiesta Nacional que se hará en noviembre, finalmente... en Misiones, fue invitada para participar de este prestigioso Festival Internacional. La función será el domingo 12.

Y de Santa Fe, ¿Por qué demoró tanto? -en escena María Rosa Pfeiffer y Raúl Kreig, dirigidos por Edgardo Dib- también ganadora del pase al Nacional, llegará para hacer funciones este sábado 5 en la Docta.

En tanto del exterior, llegarán dos elencos de Italia, de España, Brasil, Corea de Sur, México, Venezuela, Bolivia, Chile y República Dominicana. Una interesante manera de acercarse a otras formas y poéticas teatrales, otros enunciados y repertorios.

En efecto, la programación de esta 12ª edición, promete una vez más calidad, apuesta al riesgo y la transformación y hace honor a la historia y la capacidad de ser pioneros que tienen los cordobeses, tal como señala el principal gestor de este gran encuentro, Raúl Sansica.

Durante 9 días, cerca de 500 artistas realizarán más de 100 actividades en distintos escenarios de Córdoba Capital e Interior, en salas oficiales e independientes, barrios, universidades, clubes y cárceles, además de distintas plazas de la ciudad. Ya sean obras, dictado de charlas y talleres, presentaciones de libros, etc. Más de 20 funciones se concretarán en la geografía cordobesa en el marco del Programa Corredores Teatrales.

Locales

Imagen de la maravillosa "Las de naides"... de D. Picotto.

En el marco de la Convocatoria a grupos de teatro Independientes de Córdoba se seleccionaron las siguientes obras: Las de naides, estampa gaucha con dirección David Picotto, La familia Finisterre con dirección Elisa Gagliano, Vals (Sabemos a qué atenernos) con dirección Cristina Gómez Comini, Villa con dirección Victoria Monti, Lago, un tiempo después con dirección Ezequiel Rodríguez y La narradora impura con dirección de Paula Neri.

miércoles, 21 de agosto de 2019

Publicaciones recibidas II

Un pensamiento excepcional


El trabajo de José Luis Arce ha recibido numerosos reconocimientos nacionales e internacionales. Entre los primeros figura el Premio Trayectoria a Teatristas de Provincias, que anualmente otorga el Grupo de Estudios de Teatro Argentino e Iberoamericano (Getea, UBA) -por consideración de miembros investigadores de todas las latitudes de la República-y que en este agosto, recayó en el teatrista cordobés que de este modo se suma a personalidades del país federal. Y entre reconocimientos internacionales se halla La máquina border. Cuadernos de decoloniaje, libro editado por Artezblai, distinguido con el Accésit I Premio Internacional Artez Blai de Investigación sobre las Artes Escénicas, que lleva un tiempo ya circulando por algunas librerías de hispanoamérica.
Con erudito prólogo de Borja Ruiz, Arce escribe según el español “un ensayo sobre teatro pero limítrofe con la filosofía, el psicoanálisis y la antropología”. Es así éste, un libro complejo, alivianado por numerosos subcapítulos e imágenes, y por un estilo coloquial, que en efecto “bebe de una crisis económica y política particular, la de Argentina, que ahora parece expandirse como pandemia mundial”.  
Desde apabullantes lecturas, prácticas grupales y reflexiones y una actitud experimental muy identificable con lo mejor del teatro independiente argentino de este siglo, el trabajo, como su título sugiere, refleja el resultado de una madurez teórica y profundidad poco frecuente. José Luis dialoga en estas páginas con los más prestigiosos creadores contemporáneos, con sus obras y palabras, para seguir pensando el arte y haciendo palabras y obras poderosas, e incómodas, en una espiral tan urgente como un remolino que teatra.


Isidoro Rossi en Inteatro

Un nuevo tomo –el XVI- de la Antología de obras de teatro argentino desde sus orígenes a la actualidad, que abarca el período 1931- 1940, seleccionado y prologado por Beatriz Seibel, comenzó a ser distribuido este año por todo el territorio argentino. Se trata de un tomo especial para la región, ya que a textos dramáticos de Alfonsina Storni (Polixena y la cocinerita y Blanco... Negro... Blanco...), Nicolás de las Llanderas- Arnaldo Malfatti (Los tres berretines) y Roberto Arlt (Saverio el cruel), se suma un texto del paranaense Isidoro Rossi que permanecía inédito.
La publicación de su comedia asainetada El milagro de Mano Santa (1936), o Mano Santa a secas, que el precursor del teatro independiente entrerriano estrenó con el Cuadro Filodramático Jóvenes Amantes del Arte, con dirección de David Leveroni, y más tarde con la Agrupación Artística Florencio Sánchez en la capital provincial, ahora digitalizada y difundida por la Editorial del Instituto Nacional del Teatro, representa acaso un silencioso  suceso para la historiografía teatral de Entre Ríos. Ya sea por sus méritos (los de la obra), los de su dramaturgo, sus condiciones de producción y los de su puesta en escena, y por la compañía de los autores estelares que acompañan al autor del grotesco criollo Berto - lucida excepción textual de este autor de provincia.
La publicación en cuestión constituye un acto de reparación con la memoria del principal creador teatral de la región durante la primera mitad del pasado siglo. Su inclusión en esta demorada antología pone al alcance de teatristas de todo el mundo, una voz muy personal y una pieza efectiva. En definitiva,  este libro coloca a Isidoro Rossi con justicia, a la par de algunos de los más interesantes escritores de su época en el país.


Las memorias de un actor

Estos recuerdos de Mario Martínez concentrados bajo el título de Memoria emotiva (recuerdos de un actor de provincia), vienen a abonar la hipótesis de un campo cultural provincial intensificado durante las últimas décadas, nutrido no sólo por nuevos tipos de experiencias, espacios o metodologías, sino también por distintos tipos de iniciativas, como esta misma publicación, que recoge la trayectoria de un hombre de teatro, capaz de hacer aportes significativos al interior del sistema teatral provincial.
Ya desde el título, Martínez advierte de la carga emocional de estos relatos que lo tienen por protagonista, a la vez que insinúa un guiño a la comunidad escénica local. En efecto, formado desde joven con el método stanislavskiano-entre sus docentes se mencionan a los santafecinos Rubén “Chiry” Rodríguez y Carlos Thiel-, pretende el autor testimoniar mojones de sus aprendizajes, sin adentrarse en cuestiones teóricas o académicas, ni mayores precisiones temporales.
Concurren artesanías, comedias musicales y espectáculos para niños, con el fluir algo melancólico de su vida en el arte. Un apartado especial lo ocupa su formación como escenógrafo en la Capital Federal, y algunas reproducciones de críticas a sus realizaciones.
Desfilan así por estas páginas, referentes escenográficos (Saulo Benavente), pedagógicos (Roberto Vega, Hugo Midón), anécdotas y valioso material fotográfico de las estancias en Paraná, Santa Fe y  especialmente en Buenos Aires.


jueves, 15 de agosto de 2019

Publicaciones Recibidas

No hay peor sordo

Curiosamente, este libro aparecido hace unos pocos años y titulado Puntas de oído, de Mirko Mescia, pasó casi desapercibido en el campo escénico latinoamericano. Dice la contratapa de Corregidor: “El sonido (los ruidos, los efectos sonoros) y la música ocupan desde siempre, en el teatro, un lugar primordial. Solo que hasta ahora no se había planteado una discusión seria al respecto, mucho menos con creadores de la talla de los aquí incluidos.”
Estas páginas concentran un generoso corpus de entrevistas y conversaciones con destacados autores y directores argentinos, que acá explican sus experiencias al respecto y se detienen a pensar sobre el sonido en el universo del teatro. Agustín Alezzo, Cristina Banegas, Leonor Manso, Daniel Veronese, Mauricio Kartún, Eva Halac, Claudio Tolcachir o el maestro recientemente fallecido Ricardo Monti, son algunos de los muchos creadores de Buenos Aires, que transmitieron sus opiniones y reflexionan sobre las problemáticas sonoras en su trabajo y en la escena nacional.
Mescia, cabe destacar, es nacido en Torino pero radicado en Buenos Aires desde 2009. Es poliinstrumentista e investigador del sonido en las artes escénicas
Con inspirados prólogos de Jean-Jacques Lemêtre y Edgardo Rudnizky, otro resultado meritorio de Mescia es que su texto resulta de lectura amena, indispensable, además de ser “rico como disparador de ideas” y estar especialmente dedicado a “todos y todas los que pasan la gorra en silencio”.


Quien quiera oir, que oiga

Aparecido hace meses apenas, La palabra alterada. Indagaciones sobre dramaturgias, este pequeño y sustancioso volumen con edición a cargo de Mabel Brizuela –investigadora premiada este año por su trayectoria en las Jornadas organizadas en mayo por la Asociación Argentina de Investigación y Crítica Teatral, Aincrit- reúne trabajos de varios autores que indagan sobre “el nuevo estatuto de la palabra dramática” y sus paradojas en los inicios del siglo XXI.
Aquí pueden leerse textos analíticos de alto y profundo vuelo, de tinte doctoral, escritos por Soledad González, Leticia Paz Sena, Germán Brignone, Ana Yukelson, Sofía Fonseca, Silvia Guerrero y la propia Brizuela, sobre obras de Juan Mayorga, José Luis Arce, Mariano Llorente y Laila Ripoll, Pablo Fidalgo Lareo y Carlderón, y que ahora merced al equipo académico, pueden ser consultados por investigadores y hacedores del país federal, y más allá también.

Con participación de varios autores pues, la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba, realiza un sustantivo aporte editorial.
Mabel Brizuela, la editora y autora también del libro Un territorio teatral. 60 años de la Comedia Cordobesa, presentado a comienzos de año en las anuales Jornadas de Aincrit, que se realizan en el marco de la Feria del Libro, repasa con sus colegas investigadores, nuevas teorías e interpretaciones valiosas, - con referencias teóricas como Sanchis Sinisterra, Pavis, Dubatti, y Danan, entre otros- acordes con las multiplicidades diversas de las prácticas escénicas contemporáneas.

22 años

Este otoño arribó a las manos de sus lectores, Funámbulos, la revista más longeva del sistema teatral independiente porteño. Se trata de una especie de antología que nuclea en su edición última, siete textos paradigmáticos de las búsquedas de reconocidos teatristas, durante los pasados veinte años, aproximadamente.
Además de la editorial de su director Federico Irazábal, esta celebración editorial contiene los textos de afamados espectáculos aparecidos desde los epigonales años ’90 del pasado siglo: La moribunda, de Alejandro Urdapilleta y Humberto Tortonese; Zooedipus, de Daniel Veronese, Emilio García Wehbi y Ana Alvarado; Cuerpos a banderados, de Beatriz Catani; 3EX, de Mariana Anghileri y Gustavo Tarrío; Mil quinientos metros sobre el nivel de Jack, de Federico León; La escala humana, de Javier Daulte, Rafael Spregelburd y Alejandro Tantanian y De mal en peor, de Ricardo Bartis.
Los títulos que prometen para antes de fin de año, en su edición 51, no se quedan atrás: La omisión de la familia Coleman, Algo de ruido hace, Paraná porá, Boyscaut, Un trabajo y finalmente Pundonor, obra esta última, de Andrea Garrote, cuya puesta podrá disfrutarse en la Fiesta Nacional del Teatro que se llevará a cabo en noviembre en Posadas.

viernes, 26 de julio de 2019

Un festival que ni Dios puede parar


M.B./G.M.

Como un faro, el Festival de Teatro de Rafaela iluminó y anunció la larga vida que tiene por delante. Pasó su décimo quinta edición ininterrumpida, con gran acompañamiento de público –más de 16.500 espectadores-, artistas y prensa especializada. Con su acostumbrado formato y perfil, y siempre con novedades, el habitual recreo invernal santafesino congregó durante seis intensos días, en la Perla del Oeste, debates, encuentros e inolvidables obras.
Fueron experiencias y exploraciones liminales, y toda una ciudad movilizada y tomada por el circo, el drama y la comedia. Ocurrió así, un festival imparable, como rezaba el eslogan de este año.
Por segunda vez, un colectivo de artistas rafaelinos se encargó del desfile inaugural y el comienzo del festival en las calles. Fue el preludio a los discursos formales en el Cine Teatro Belgrano, de los responsables de los tres principales organizadores: la Municipalidad, la Provincia y la Nación.
Volare, de Ariel Falchini, Pablo Pellegrinet y Jorgelina Sabena, ofreció un despliegue que se diferenció de anteriores aperturas, en el adoquinado Boulevard Santa Fe, con DJ de música electrónica que esta vez contó con la participación de estudiantes de la Escuela Municipal de Teatro.
En tanto luego, se oyó con atención al director ejecutivo del Instituto Nacional del Teatro (INT) Marcelo Allasino, a la ministra saliente de Innovación y Cultura, María de los Ángeles González y a Luis Castellano, recientemente elegido por tercera vez para conducir los destinos de la comarca anfitriona.
Como el año pasado se habló en los medios nacionales de este Festival a partir de la polémica que generó en las redes sociales, la foto de apenas un fragmento de la obra Dios, de Lisandro Rodríguez- Norberto Laino, en medio de la discusión nacional en torno a la legalización del aborto, Allasino, gestor fundacional de este encuentro, aprovechó la ocasión para traer a colación su reflexión. Recordó no sin pesar, “la ola de reacciones tan intolerantes como fanatizadas ... no sólo de algunos medios de comunicación, sino también de algunas autoridades de gobierno”, cuestionó al tiempo que compartió una sentida expresión de deseo:Ojalá el teatro que veamos en estos días, nos invite a sensibilizarnos ... nos ayude a cambiar...  A transformar el miedo en calma, el odio en amor”. En suma, soñar con otro mundo posible.
Leonardo.

Al rato, Leonardo. Trabajo Práctico Nº 1, de Gerardo Hochman, sensibilizaba y nos transformaba. Es una propuesta que regala una suerte de poesía visual en torno al multifacético Da Vinci –en este año se recuerda en todo el mundo los 500 años de su muerte-, sus descubrimientos, artes y estudios. La obra deja ver cuerpos como máquinas que deslumbran por la agilidad y la belleza de las acrobacias y escenas. Una puesta visual, fotográfica y coreográfica, al decir de su reconocido director, que explora y explota todas las máximas y afirmaciones del genio del Renacimiento.

De lo mejor
Romance del Baco y la vaca (fotos de G. Conti)

Escena de VOS (Córdoba)
Hubo un puñado de espectáculos que, como todos los años, quedarán en la memoria ya sea por su calidad o los universos que instauraron. Difícilmente los públicos que asistieron al Romance del Baco y la vaca (Buenos Aires), a la Versión Original Subtitulada (Córdoba), a Quiero decir te amo (San Martín de los Andes) en La Máscara, el Lasserre o el Viejo Mercado, olviden esos encuentros maravillosos con esas historias, una por hilarante, otra por romántica, otra por amorosa y poética, por caso. Pero no fueron estas las únicas obras que impactaron de lleno en los corazones. Propuestas como las de El río en mí, Pobre Daniel, La verdad de los pies, Bufón, y Terrorismo emocional, también se destacaron en esta programación que tuvo la curadoría de Gustavo Mondino.
Las actrices de Quiero decir te amo.
En Romance del Baco y la vaca, de Gonzalo Demaría se asiste ya desde el título, al humor, al verso, a la música y a la conjunción del talento tanto de su protagonista, Marco Antonio Caponi como de Daniel Casablanca, responsable de la dirección. Así el Baco, personaje inscripto en la tradición de la gauchesca primitiva – en cierto diálogo con el Martín Fierro, puesto que resulta igual de atrevido, marginal y prófugo de la justicia-, desanda su desopilante historia de amor y aventuras. La escritura en rima en la dramaturgia contemporánea, es preciso decir, resulta una rara avis, y también acá muy efectiva. Esa extrañeza y ruptura con la linealidad del relato, al igual que la música con un instrumento de cuerdas y lata -duro como el heavy metal distorsionado - y el signo de un gaucho más bien gringo o del far west, generan un atractivo extra. Por otra parte, la conducta lactante del guacho, devenido enamorado, es tan inagotable como convincente, aunque resulte un epifánico delirio.
V.O.S., la Versión Original Subtitulada de El cuenco, propone en su comedia romántica un juego teatral en el que se lucen los trabajos de Ale Orlando, María Belén Pistone, Maura Sajeva, Gastón Mori y el director Rodrigo Cuesta. Sus encantos no fueron solamente disfrutados en Rafaela, sino que llegaron a las subsedes de Ataliva y Suardi, donde la gente colmó las salas.
Quiero decir te amo, de Mariano Tenconi Blanco y con fina dirección de Juan Parodi, continúa su tránsito por festivales nacionales e internacionales. Con un reemplazo respecto a la puesta que disfrutamos en la Fiesta Nacional de Mendoza, Jorgelina Balsa y Malena Rago siguen emocionando, epístolas mediante, con los detalles de una relación pasional y un erotismo que deja a los espectadores erizados. A poco de abrirse la venta de entradas, los organizadores contaron que se habían agotado las butacas de las tres funciones previstas.
También pasaron y no precisamente inadvertidas, las cordobesas La verdad de los pies, y Bufón, dos piezas que sorprenden, incomodan y denuncian con poesía y humor en iguales dosis. Sobre ambos trabajos hemos dedicado varias líneas en otros números de  esta revista (VER Número 18, diciembre de 2017, página 5).
El río en mí, de Francisco Lumerman y Pobre Daniel, de Santiago Gobernori, con sobresalientes composiciones de Manuel Attwell, Julián Cabrera y Laura Paredes, fueron otras dos puestas notables.

En el primer caso, las interpretaciones de Claudio Da Passano, Mercedes Docampo, Malena Figón y Elena Petraglia, son la principal carnadura de una escena despojada, que no sólo denuncia la industrialización y la alteración de la naturaleza, en particular, de ese río que ruge a diario y los atraviesa en su cotidianeidad, tanto que los enloquece. 
El río en mí.
El texto dramático pero además, la puesta en sí, evidencia un juego de luces y distancias que demarca territorios y escenas más que significativas y deja al espectador la reflexión a cerca de quién es el más loco o el más malo de todos en cualquier sociedad. En tanto en el trabajo de Gobernori, se esboza una especie de tragicomedia en torno a la salud mental, el miedo y el vínculo entre los tres personajes, también con una escenografía mínima, ironía y un modo único e increíble de recrear y comprender la cabeza y el razonamiento de quien padece el mundo.
Deserto (Rafaela).
Pobre Daniel, de Santiago Gobernori.
Con la inclusión de Deserto, en tanto, se sumó más color local de calidad. Es una producción de danza teatro rafaelina que sorprendió por la osadía de mostrar con los cuerpos de jóvenes artistas y sus minúsculos movimientos, eso de lo que no se habla, la sexualidad, el deseo, la piel, el erotismo, las violencias. La escena de una mujer corrigiendo al oído de un varón, uno de aquellos pequeños movimientos acaso para su goce, fue estremecedor. Pues esa composición parecía poner patas para arriba, hacer trizas las enseñanzas y legados del patriarcado tan instalado.

La Moringa

Furufuhué (Foto de M. Borgogno.)
Todos los años, el Festival habilita una carpa para espectáculos pensados para toda la familia. Esta vez, se montó la gran carpa de La Moringa (Entre Ríos) que albergó entre otros, espectáculos como Furufuhué, la leyenda del viento y Resonar -de la ong Circo del Sur de clara visión y formación social-, dos preciosos espectáculos de Buenos Aires. En el primero, las actrices van descubriendo y recorriendo distintas leyendas en busca de una en particular, la de un pájaro pez. Es un viaje de aventuras con contratiempos y tonadas de cada lugar, que es más que gracioso, musical y tierno, merced a los méritos de las tres actrices, clown y músicas: Julieta Filipini, Tatiana Emede y Denise Quetglas, que dirige Martín Pons.

En el segundo, los cirqueros proponen una vuelta a la cajita de música o en todo caso, a la magia y encanto de la música. Todo el elenco en su conjunto –Florencia Montaldo, María Fernanda Podestá, Pablo Holgado, Martín Ruiz y Pablo Censi- da cuerda y mueve una ingeniosa maquinaria musical y exhibe un sinnúmero de destrezas y humor con las que van desarrollando una historia simple y atractiva que chicos y grandes supieron aplaudir.
Diversos momentos de Resonar (fotos de M. B.)
El trabajo encierra –como quedó dicho en las devoluciones- cierta reflexión en torno a cuestiones de género, pues la bailarina protagonista parece liberarse de la femineidad de un traje con corset, brillos y tutú, hasta dejarlo vacío, sin cuerpo, cual estandarte, en lo alto de la carpa.
Mientras que en diversos espacios públicos, se hicieron funciones gratuitas de La conquistación (Córdoba) con una historia romántica simple en clave de clown, con magia y acrobacias que conquistó a los más pequeños y Fedro y el Dragón (Salta). Un apartado especial merece esta última pieza, pues tras cada función, Claudia Peña y Fernando Arancibia exhibían a quienes quisieran, el cómo lograban hacer todo lo que hacían entre dos y así se descubría el sonido en vivo, la manipulación y mecanismos que permitían el movimiento de un caballo diminuto o un dragón que batía sus alas, abría su gigantesca boca, emitía sonidos o encendía sus ojos de furia.
Se desconcierta el concierto (Rosario), se hizo en un renovado boulevard de la ciudad. Con gran asistencia de público, la clown Caterina Stefanoff se robó todas las carcajadas de los presentes que aplaudió cada una de sus inagotables intervenciones y gracias, mientras que su co equiper Rodrigo Moller, no le fue en saga con sus acrobacias y malabares.
Largas colas para entrar a la carpa La Moringa (foto de M.B)
En barrios alejados del centro, escuelas y plazas, o parquecitos como el “Norberto Besaccia” donde se disfrutó de la experiencia de Jardín Sonoro (de Aliana Álvarez Pacheco, Florencia Lavalle y Sol Sañudo) que propone un recorrido por la naturaleza –celular y auriculares mediante- en la que los espectadores escuchan historias escritas por siete dramaturgas como Vivi Tellas, Laura Paredes, Paula Marull, Giuliana Kiersz, Mariana Chaud, Rita Pauls y Laura Santos.

Josefina Trías en Terrorismo emocional.
Internacionales

Tanto Far away de Cristián Weidmann (oriundo de Humbold pero formado en Noruega y España), como Terrorismo emocional, de Josefina Trías (Uruguay), fueron otros aciertos del festival, aunque desde facturas muy disímiles. En el primer caso, el artista mostró una gran capacidad como manipulador y creador de objetos y universos en miniatura que hacía explorar diversos climas, momentos, conceptos.
En el caso del unipersonal de la actriz uruguaya, su variedad de recursos y matices, sostienen con la acertada dirección de Bruno Contenti, y la música de Leandro Aquistapacie, una honda deriva temporal. Trías, que ha recibido numerosos premios por su dramaturgia e interpretación, cautivó con gran sensibilidad a cientos de conmovidos espectadores.
En fin, a juzgar por la riqueza y sostenida calidad de las 24 obras que se vieron en esta 15ª edición, en 2020 seguro habrá más festival y una ciudad entera volverá a moverse para reír, emocionarse, sorprenderse o pensar.

lunes, 15 de julio de 2019


Leonardo. Trabajo Práctico Nº 1, de G. Hochman
Llegaron los 15 años del Festival de Teatro Rafaela 

Los 15 años de este esperado festival de cada invierno, en Rafaela, comienza este martes 16 a partir de las 16, con un desfile protagonizado por un colectivo de artistas rafaelinos, una nueva y marcada presencia local para inaugurar en las calles, la fiesta del teatro, la danza, el circo y más allá también... Pues la programación, que se extiende hasta el domingo 21, contempla propuestas difíciles de encasillar pero que siembran gran expectativa. Una de ellas, Jardín Sonoro, una experiencia de microteatro que podrá disfrutarse en el bosque educativo Norberto Besaccia, con un celular y auriculares, donde cada espectador podrá seguir las distintas historias escritas y protagonizadas por mujeres, entre las que se encuentra la reconocida artista Vivi Tellas.
La grilla de 2019 incluye una variada oferta, por distintos escenarios y espacios y aunque esta vez, hay menor cantidad de obras que en la edición pasada, todo parece indicar que hay mucho por festejar. La continuidad y la garantía de diversidad y calidad, además del buen trato que reciben tanto artistas como periodistas invitados, son apenas algunos motivos. Sobran los motivos, diría J. Sabina. La persistencia y resistencia, luego del revuelo y polémica que se había armado en las redes sociales y las presiones a autoridades locales tras la función de Dios de Lisandro Rodríguez -disparada por una foto, una ínfima parte de la obra-, habla de un equipo de trabajo sólido, convencido de hacia dónde va y que construye y sostiene el Festival y todo lo que ello significa para la comunidad. Y ello también es un motivo para celebrar los 15.
Así, este martes, el desfile inaugural conducirá hasta Leonardo. Trabajo Práctico Nº 1, trabajo pergeñado por Gerardo Hochman -que La Otra Butaca pudo ver en el Festival Iberoamericano de Bogotá (2012)., inspirado en la figura y obra de Da Vinci. Esta función de carácter gratuita, tendrá lugar en el Cine Teatro Municipal Manuel Belgrano, después de los discursos oficiales.
Romance del baco y la vaca...

El río en mí.
Este primer día continuará con El río en mí en el Teatro Lasserre y la jornada se cerrará con Romance del Baco y la vaca en la sala La máscara.

Saber aprovechar 
Hay que decir que este festival, organizado en cogestión entre el Municipio de Rafaela, el Instituto Nacional del Teatro (INT) y el gobierno de Santa Fe, se expande en distintas funciones que habrá en las sedes de Ataliva y Suardi hasta donde llegarán espectáculos como Los Fenómenos, de Rosario, V.O.S, versión original subtitulada del grupo El Cuenco de Córdoba, Myrian Cardozo y las Golondrinas del Monte, de Buenos Aires o Terrorismo emocional, escrita y actuada por Josefina Trías de Uruguay, entre otras. Además, se suman un sinnúmero de actividades especiales, de formación, que bien saben aprovechar sobre todo las y los jóvenes rafaelinos, esta vez junto a G. Hochman y a Santiago Gobernori, autor y director de Pobre Daniel.
El stand de libros del Instituto Nacional de Teatro así como las rondas de devoluciones, son otros atractivos de este encuentro, ya sea para acercarse a la lectura de estudios, investigaciones o textos de maestros de la escritura dramática o bien, para intercambiar pareceres y conocer más acerca del proceso de producción de los espectáculos en danza. Agotado Ya en las primeras horas de apertura de la boletería, estampa que suele repetirse año a año, los organizadores informaron que ya no había más entradas para determinadas obras como Quiero decir te amo, de Mariano Tenconi Blanco y dirección de Juan Parodi, Un río en mí de Francisco Lumerman, Far away, la obra de títeres con artistas de Noruega y España o La verdad de los pies, que llega desde Córdoba, entre tantas otras.(A propósito, les dejamos lo que decíamos de esta última obra, deslumbrados por las actuaciones, cuando pasó por Paraná. Los interesados, entrar por aquí: la otra butaca y leer en página 5).

¡Allá vamos!