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martes, 1 de abril de 2025

Lecturas de otoño

 

Publicaciones recibidas

 El oráculo por el culo

Fruto de la conspiración del músico y escritor Leo Maslíah con el ilustrador Sanopi (Ricardo Pisano, 1963) Criatura editora acaba de publicar, con el esmerado empeño de siempre, un nuevo volumen que recoge buena parte de la colaboración de los artistas en el semanario montevideano Brecha, y más también. La columna Humor o no, que durante nueve años hizo las delicias de los lectores uruguayos, “para que ustedes se regocijen, reflexionen o discrepen con El oráculo”.

Juegos de palabras, asociaciones libres y automatismos varios, a veces reconocidos, pero que ante la mirada graciosa y penetrante del autor, no pocas veces se desenvuelve en carcajadas, extrañamientos e iluminaciones poéticas.

Textos, dibujos y diseño se reúnen en este conjunto de personajes y situaciones disparatadas aparecidas hace apenas pocos meses, propias del original mundo de Maslíah, que como anticipa la contratapa, lleva más de cuarenta títulos publicados contra el paradigma de la linealidad, el decoro y la solemnidad, y cincuenta años con la música y el absurdo.

Un acontecimiento editorial de uno de los creadores de mayor relevancia en el Río de la Plata de este siglo, que seguramente los lectores podrán hallar en ferias y librerías también de estas tierras, y que los fans de Leo Maslíah agradecerán emocionados.

 

 Los dramas de la Argentina

La Argentina como drama. El teatro de Mauricio Kartún en perspectiva, de la marplatense Milena Bracciale, publicado por la Editorial de la Universidad de Mar del Plata, es una necesaria aparición que recorre la obra del autor de El partener, a fin de comprender el proceso que lo llevó a definir el tipo de teatro político que produce en la actualidad.

El libro, de trescientas páginas –librazo, habría que decir-, obtuvo recientemente el prestigioso Premio Nacional de Investigaciones en Artes del Espectáculo, creado por el Instituto de Artes del Espectáculo (UBA) que dirige Jorge Dubatti, compartido con el volumen que dio a conocer recientemente Gabriel Chamé Buendía. La Argentina como drama contiene el texto que fuera tesis de la actriz y doctora Bracciale, más un breve y lúcido prólogo de Mónica Bueno en el que se asegura que “la singularidad del libro reside en construir una totalidad (totalidad no clausurada: Kartun sigue escribiendo y dirigiendo) sobre la magna ópera del dramaturgo”.

En efecto, la autora recorre la obra del creador con sumo detenimiento, experiencia por experiencia, y en esa lectura emocionada y recuerdo vivo, revisa la historia del país, pues el diálogo con la serie social, política e histórica de su contexto de producción, es constante en las piezas del autor de La Madonnita (2003) y Terrenal (2014) que han podido verse en escenarios de Paraná.

Este trabajo de origen académico, es de clara y sencilla exposición, lo que también agrega un valor extra al material de Milena Bracciale y la Eudem. Al centrarse en la vida y obra de uno de los artistas más reconocidos de la cultura argentina del corriente siglo, en sus distinciones y particularidades, queda manifiesto su aporte trascendente para el teatro latinoamericano y su historia.


Un Sócrates de este siglo

De reciente reedición, hace poco más de un año, Todo y nada es apenas un tomo de las elusivas Obras Completas de Macedonio Fernández, que incluye el prólogo a la primera edición de 1995 escrito por su hijo, Adolfo de Obieta, y preserva el tono de páginas y anotaciones aforísticas realizadas entre 1922 y 1952 por el autor del Museo de la Novela de la Eterna.

La fantasmática presencia del gran Macedonio, en la literatura y la historia de este país, regresa aquí una vez más para sorprender con su humor y filosofía, al lector de hoy. “Macedonio fue muy parco en recordar su pasado”, señala el editor, quien desde fines de los 80 se dedicó a recuperar los papeles dispersos y los textos únicos del excéntrico amigo de los Borges. Así, lo que antes era una circulación cifrada y minúscula, de una desgraciada tribu literaria cada vez más pequeña, comenzó a adquirir un inaudito relieve que excedía en mucho, las capillas porteñas de los porteños. La sincronía argentina de esta aplazada lectura y entusiasmo, uniformó la experiencia vanguardista de los jóvenes receptivos de la recienvenida democracia en el Río de la Plata e integró nuevas generaciones de sus artistas.

“Creadores, filósofos, críticos contemporáneos, parecen dispuestos a sacar insólitas interpretaciones y enseñanzas del material reunido en sus Obras Completas, atrapados por el sortilegio de las mascaradas de este pensador argentino que no se propuso legar una producción escrita, sino otras sucedáneas reflexiones, a la manera de un Sócrates del siglo XX, que sólo incurrió en el error de volcar en la escritura ciertos rasgos y testimonios de su grandeza”, afirma Corregidor en contratapa de Todo y nada, a más de veinte años de la muerte del fiel ordenador de Obieta.