Publicaciones recibidas
Fruto de la conspiración del
músico y escritor Leo Maslíah con el ilustrador Sanopi (Ricardo Pisano, 1963) Criatura
editora acaba de publicar, con el esmerado empeño de siempre, un nuevo volumen
que recoge buena parte de la colaboración de los artistas en el semanario
montevideano Brecha, y más también.
La columna Humor o no, que durante nueve años hizo las delicias de los lectores
uruguayos, “para que ustedes se regocijen, reflexionen o discrepen con El oráculo”.
Juegos de palabras, asociaciones
libres y automatismos varios, a veces reconocidos, pero que ante la mirada graciosa
y penetrante del autor, no pocas veces se desenvuelve en carcajadas,
extrañamientos e iluminaciones poéticas.
Textos, dibujos y diseño se
reúnen en este conjunto de personajes y situaciones disparatadas aparecidas
hace apenas pocos meses, propias del original mundo de Maslíah, que como
anticipa la contratapa, lleva más de cuarenta títulos publicados contra el
paradigma de la linealidad, el decoro y la solemnidad, y cincuenta años con la
música y el absurdo.
Un acontecimiento editorial de
uno de los creadores de mayor relevancia en el Río de la Plata de este siglo,
que seguramente los lectores podrán hallar en ferias y librerías también de
estas tierras, y que los fans de Leo Maslíah agradecerán emocionados.
La Argentina como drama. El teatro de Mauricio Kartún en perspectiva, de la marplatense Milena Bracciale, publicado por la Editorial de la Universidad de Mar del Plata, es una necesaria aparición que recorre la obra del autor de El partener, a fin de comprender el proceso que lo llevó a definir el tipo de teatro político que produce en la actualidad.
El libro, de trescientas páginas –librazo, habría que
decir-, obtuvo recientemente el prestigioso Premio Nacional de Investigaciones
en Artes del Espectáculo, creado por el Instituto de Artes del Espectáculo
(UBA) que dirige Jorge Dubatti, compartido con el volumen que dio a conocer
recientemente Gabriel Chamé Buendía. La
Argentina como drama contiene el texto que fuera tesis de la actriz y doctora
Bracciale, más un breve y lúcido prólogo de Mónica Bueno en el que se asegura
que “la singularidad del libro reside en construir una totalidad (totalidad no
clausurada: Kartun sigue escribiendo y dirigiendo) sobre la magna ópera del
dramaturgo”.
En efecto, la autora recorre la
obra del creador con sumo detenimiento, experiencia por experiencia, y en esa
lectura emocionada y recuerdo vivo, revisa la historia del país, pues el
diálogo con la serie social, política e histórica de su contexto de producción,
es constante en las piezas del autor de La
Madonnita (2003) y Terrenal
(2014) que han podido verse en escenarios de Paraná.
Este trabajo de origen académico,
es de clara y sencilla exposición, lo que también agrega un valor extra al
material de Milena Bracciale y la Eudem. Al centrarse en la vida y obra de uno
de los artistas más reconocidos de la cultura argentina del corriente siglo, en
sus distinciones y particularidades, queda manifiesto su aporte trascendente
para el teatro latinoamericano y su historia.
Un Sócrates de este siglo
De reciente reedición, hace poco más de un año, Todo y nada es apenas un tomo de las elusivas Obras Completas de Macedonio Fernández, que incluye el prólogo a la primera edición de 1995 escrito por su hijo, Adolfo de Obieta, y preserva el tono de páginas y anotaciones aforísticas realizadas entre 1922 y 1952 por el autor del Museo de la Novela de la Eterna.
La fantasmática presencia del
gran Macedonio, en la literatura y la historia de este país, regresa aquí una
vez más para sorprender con su humor y filosofía, al lector de hoy. “Macedonio
fue muy parco en recordar su pasado”, señala el editor, quien desde fines de
los 80 se dedicó a recuperar los papeles dispersos y los textos únicos del
excéntrico amigo de los Borges. Así, lo que antes era una circulación cifrada y
minúscula, de una desgraciada tribu literaria cada vez más pequeña, comenzó a
adquirir un inaudito relieve que excedía en mucho, las capillas porteñas de los
porteños. La sincronía argentina de esta aplazada lectura y entusiasmo, uniformó
la experiencia vanguardista de los jóvenes receptivos de la recienvenida
democracia en el Río de la Plata e integró nuevas generaciones de sus artistas.
“Creadores, filósofos, críticos
contemporáneos, parecen dispuestos a sacar insólitas interpretaciones y
enseñanzas del material reunido en sus Obras
Completas, atrapados por el sortilegio de las mascaradas de este pensador
argentino que no se propuso legar una producción escrita, sino otras sucedáneas
reflexiones, a la manera de un Sócrates del siglo XX, que sólo incurrió en el
error de volcar en la escritura ciertos rasgos y testimonios de su grandeza”,
afirma Corregidor en contratapa de Todo y nada, a más de veinte años de la
muerte del fiel ordenador de Obieta.