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jueves, 21 de noviembre de 2013

2013...



El año se va pronto, y ya comienzan a circular distintos balances que anhelan convertirse en síntesis del dinámico fluir en el campo teatral local. No será esa la intención que ahora nos mueve, sino la oportunidad de señalar o acercarnos a algunos acontecimientos y representaciones del teatro realizado en Entre Ríos durante esta temporada.


Este año, como casi todos los transcurridos en la última y publicitada década, la temporada tuvo una especie de inicio en la Fiesta de Teatro que se lleva a cabo en Crespo, y que contó esta vez acaso con su mejor edición. Numerosos teatristas locales y de fronteras afueras, vienen hace nueve años, juntándose en calurosos eneros para ofrecer al público programaciones estéticamente amplias y meritorias, como las que se sucedieron durante la semana del 21 al 27. Obras de anteriores temporadas como Don Quijote, el de bigotes, de la Compañía Teastral y Doce pasos, de Larroque, fueron dos de las de la provincia, que recibieron en la vecina localidad, premios o distinciones y el interés de numerosos espectadores.


La actividad de algunos grupos independientes, continuó enriqueciendo la actividad con espectáculos variados, y acumulando experiencias transprovinciales. Esto pasó con el grupo Teatro del Bardo, que al logro alcanzado este año con su innovadora tragedia Fedra en karaoke, protagonizada por Juan Konher y con dirección de Valeria Follini, que obtuvo el primer puesto en la valoración del jurado, sumó producciones como Jacinto rojo, e Irene, la marca del amor, protagonizada por Daniela Osella que como otras participaron del ciclo Jueves Teatro Club, con el auspicio del área de cultura de la Municipalidad de Paraná. En este ciclo, Konher también participó en el divertimento llamado Trío Bolerístico Genial, junto a los hermanos Andrés y Matias Maín, volviendo a hacer cantar y reír a la concurrida platea.


En la pequeña sala Metamorfosis/Callejón de los sueños, se produjeron –por distintas causas- importantes estrenos como los de Mastroiani y el gas, de Gabriel Cosoy, con Raquel Freijo, Adolfo Reccia y Pablo Domínguez, La edad de la ciruela, de Arístides Vargas con dirección de Oscar Lesa y La vajilla, de Patricia Suarez y dirección de Lito Senkman, con una de las mejores actrices de su generación como Judit Diment, a quién se la vio otorgar a su personaje, matices, con emoción y expresividad. Este estreno irá al regional de Río Cuarto, el año entrante.








Algo no habitual, fue que un segundo texto ganador del Premio Fray Mocho llegara a escena en la ciudad capital, al menos en unas pocas funciones; nos referimos a Las caricias perdidas, del teatrista Iván Cáceres de La Mandrágora, que el próximo año verá concretada su publicación por la Editorial de Entre Ríos.


Entre los disímiles – y menos escasos que hace unos años- espacios de Paraná, Rubén Clavenzani revitalizó con su propuesta unipersonal Aquél tiempo de hoy, la cómoda sala del Círculo Médico, y en La Vieja Usina, tuvo su sede buena parte de los interesantes espectáculos intervinientes es el 8vo. Circuito organizado por el Instituto Nacional del Teatro, que fueron acompañados por numerosas concurrencias.

Criaturas, la nueva versión del texto de Alberto Adelach realizada por Juan Carlos Izaguirre, recibió el premio mayor al ser seleccionada para representar a Entre Ríos en la próxima Fiesta Nacional del Teatro, luego de haberse presentado algunas veces en el Teatro 3 de febrero, y la actividad no cesó de producir diversas novedades en ciudades como Gualeguaychú, Concordia, Gualeguay y Victoria, entre otras. Dentro del repertorio nacional, Gustavo Morales estrenó Absentha, una de las obras capitales del dramaturgo porteño Alejandro Acobino tempranamente desaparecido hace dos años.

Las sucesivas acefalías en áreas de la cultura oficial, fueron unos de los costados oscuros del acontecer de cabotaje; la falta de políticas y de previsiones de los organismos específicos, llegó incluso al principal espacio de la ciudad –el Teatro Municipal-, afectando seriamente su uso y proyección.

Además se realizaron obras en la renovada Casa de Entre Ríos, en El coleguilla y en el Centro Cultural Juan L. Ortíz, entre otras salas.

No estamos en condición de asegurar si, en cuanto al teatro, esta última fue una década ganada; lo que sí parece es que la actividad, sus espacios y su vida, no fue perdida. A lo sumo, pensando en la Ley provincial que alguna vez se anunció, habrá sido de enjundioso empate.

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